Lo mismo se captura tres veces en tres sistemas distintos.
Se resuelve conectando lo que ya tienes. El dato se escribe una vez y aparece donde tiene que aparecer.
Puebla, México. Trabajamos con empresas de todo el país
Automatizamos procesos, conectamos los sistemas que ya usas y digitalizamos trámites con firma electrónica. Lo que ningún sistema comercial hace exactamente como tu empresa lo necesita, lo construimos.
Sin costo y sin compromiso Respondemos en horas hábiles Trato directo con quien construye
Cuándo nos buscan
Ninguna menciona la palabra software. Todas describen un costo que la empresa ya está pagando en horas, en errores o en clientes que esperan.
Lo mismo se captura tres veces en tres sistemas distintos.
Se resuelve conectando lo que ya tienes. El dato se escribe una vez y aparece donde tiene que aparecer.
El reporte del lunes se arma a mano cada lunes.
Se resuelve con un tablero que se actualiza solo y con el reporte llegando por correo antes de que alguien lo pida.
Los trámites se atoran porque falta una firma y nadie sabe de quién.
Se resuelve con un flujo de aprobación digital: cada quien ve su pendiente y queda registrado quién autorizó qué y cuándo.
El sistema que compramos hace el setenta por ciento. El resto vive en Excel.
Se resuelve construyendo solo ese treinta por ciento y conectándolo al sistema que ya opera. No hay que reemplazar nada.
Contestamos las mismas diez preguntas todos los días.
Se resuelve con un asistente que responde con tu documentación y escala a una persona solo lo que de verdad lo amerita.
La gente en campo reporta por WhatsApp y alguien lo captura después.
Se resuelve con una app que funciona aunque no haya señal y sincroniza cuando vuelve la red.
Qué construimos
Que el software cargue el trabajo repetitivo y tu equipo se quede con el trabajo que sí requiere criterio. Cada frente tiene su página con el detalle de qué incluye y cómo se aborda.
Tareas que se repiten todos los días y que hoy dependen de que alguien se acuerde de hacerlas.
Que tu ERP, tu correo, tus hojas de cálculo y tus sistemas internos dejen de ser islas.
El sistema que tu equipo abre todos los días, hecho para cómo trabajan ustedes.
Atención que responde con tu documentación real y cita de dónde salió cada respuesta.
Para tu gente en campo y para que tus clientes dejen de llamar por cosas que podrían consultar.
Aprobaciones, contratos y autorizaciones que hoy viajan impresas y se archivan en un cajón.
Casos
Van sin nombre a propósito. Lo que importa aquí no es de quién era el problema, sino qué dolía antes y qué dejó de doler después.
El acceso dependía de listas impresas y de que alguien capturara a mano lo que pasaba en cada caseta. Saber quién había entrado tomaba horas y se pedía por correo.
Cada paso queda registrado al momento, con la persona identificada y su vigencia verificada. La consulta que antes se pedía por correo se responde sola en pantalla.
Qué se construyó: lectores en sitio, servicio de validación en tiempo real, pantallas de estado y un panel con historial consultable.
El mismo grupo de preguntas llegaba por teléfono, correo y ventanilla. La respuesta correcta vivía repartida en documentos que casi nadie encontraba.
El asistente responde citando el documento de donde salió cada dato. Lo repetitivo se atiende solo y lo delicado llega a una persona con el contexto ya reunido.
Qué se construyó: base de conocimiento indexada, asistente con cita a la fuente y un panel que mide qué se pregunta y qué no se supo responder.
Los avisos se imprimían y se pegaban. Cambiar un mensaje en todas las sedes tomaba días y nadie podía confirmar que la pantalla siguiera encendida.
El contenido se programa una vez y baja solo a cada pantalla. Si una se cae o se congela, el panel lo reporta antes de que alguien lo note.
Qué se construyó: reproductores en sitio, panel de listas y programación por horario, y monitoreo del estado de toda la flota.
Cada autorización se imprimía, se firmaba, se escaneaba y se archivaba. Reconstruir quién autorizó qué y cuándo era una búsqueda entre carpetas.
El trámite corre completo en digital, con firma y con bitácora. La pregunta de quién lo autorizó se responde con un enlace.
Qué se construyó: flujo de aprobación por etapas, firma electrónica, bitácora exportable y avisos automáticos a quien tiene el pendiente.
Cómo trabajamos
Ninguna etapa cierra con un avance en porcentaje. Cada una cierra con algo que puedes abrir, leer o usar.
Media hora contigo y con quien vive el proceso por dentro. Qué se hace hoy, cuántas veces al día y qué pasa cuando falla.
Te llevas un resumen escrito de qué conviene atacar primero y qué no vale la pena tocar todavía.
Alcance dividido en etapas, con tiempos y costo por etapa. Y una lista explícita de lo que queda fuera.
Te llevas un documento sin letra chiquita, que puedes llevar a comité tal como está.
Etapas de una a dos semanas. Al final de cada una hay algo funcionando que tu equipo puede probar y opinar.
Te llevas versiones usables en operación, no demostraciones. Si algo no va por donde pensabas, se corrige ahí.
Puesta en marcha, acompañamiento al equipo que lo va a usar y ajustes de las primeras semanas reales.
Te llevas documentación, accesos a tu nombre y un canal directo para cambios.
Cómo se cotiza
No publicamos tarifas porque dos proyectos que se describen igual pueden costar muy distinto. Lo que sí publicamos es cómo se cobra y qué mueve el número, para que la conversación de precio no sea una sorpresa.
Alcance definido, precio fijo y pagos ligados a la entrega de cada etapa. Si aparece algo nuevo a medio camino, se cotiza aparte y tú decides si entra.
Para cuando: el problema ya está claro y quieres saber el total antes de firmar.
Un bloque de trabajo al mes con prioridades que tú ordenas al inicio de cada ciclo. El alcance se mueve, el costo mensual no.
Para cuando: el destino se ve pero el camino va a cambiar, o hay varios frentes abiertos a la vez.
Horas prepagadas que se consumen en cambios chicos, soporte y mejoras. Se reporta en qué se fue cada hora.
Para cuando: ya hay algo vivo y lo que necesitas es que evolucione sin abrir un proyecto nuevo.
Reglas de la casa
No son cortesías. Son las cláusulas que evitan que dentro de dos años dependas de nosotros para algo que debería ser tuyo.
El repositorio se crea a tu nombre desde el primer día. No hay una versión nuestra y otra tuya.
En tu nube, en tu servidor o en la infraestructura que elijas. Nada queda rehén en una cuenta nuestra.
Entregamos documentación y accesos completos. Si un día quieres seguir con otro proveedor, puedes hacerlo sin pedirnos permiso.
Firmamos tu convenio sin discutirlo. Si tu empresa no tiene formato, proponemos uno antes de ver información sensible.
Comprobante fiscal por cada pago, con el uso y la forma que tu área contable necesite.
No hay un ejecutivo de cuenta traduciendo entre tú y el equipo técnico. Eso es lo que evita que se pierdan los detalles que importan.
Con qué se conecta
Si tu sistema tiene API, nos conectamos por ahí. Si no la tiene, casi siempre hay otra puerta: base de datos, archivos, correo o el propio navegador. En el diagnóstico revisamos cuál aplica en tu caso.
Preguntas frecuentes
Las doce dudas que aparecen en casi toda primera conversación. Si la tuya no está, escríbenos y la respondemos en directo.
Depende de cuántos sistemas hay que conectar, cuántos perfiles de usuario existen, si hay que migrar datos viejos y qué tan crítico es que no se caiga. Por eso cotizamos después del diagnóstico y no antes. La propuesta llega con alcance por etapas, tiempos, costo y una lista de lo que queda fuera. El diagnóstico es sin costo.
Trabajamos por etapas de una a dos semanas y cada etapa cierra con algo que puedes abrir y usar. Una automatización puntual puede estar operando en semanas. Una plataforma interna completa toma meses, pero no esperas hasta el final para ver algo funcionando.
Sí. Estamos en Puebla y trabajamos con empresas de todo México de forma remota, por videollamada y herramientas colaborativas. En Puebla y la zona conurbada también nos coordinamos de manera presencial cuando el proyecto lo pide. Si estás en la ciudad, aquí está el detalle de cómo trabajamos en Puebla.
No. En la mayoría de los casos el ERP se queda y nosotros construimos alrededor: lo que le falta, lo que no hace como tu empresa lo necesita, o el puente hacia las otras herramientas. Reemplazar un sistema que ya opera casi nunca es la respuesta correcta, y cuando sí lo es te lo decimos con argumentos.
Tuyos. El repositorio se crea a tu nombre desde el primer día y los datos viven en la infraestructura que tú decidas. Al cerrar entregamos documentación y accesos completos. Si algún día quieres trabajar con alguien más, puedes llevártelo sin pedirnos permiso.
Menos de lo que crees. Alguien de tu equipo que conozca el proceso por dentro, acceso de lectura a los sistemas involucrados y una decisión sobre qué se resuelve primero. Lo demás lo ponemos nosotros, incluido el orden en que conviene atacarlo.
Sí, sin discutirlo. Si tu empresa tiene su propio formato, ese usamos. Si no lo tiene, nosotros proponemos uno antes de ver información sensible.
La firma electrónica está reconocida en México por el Código de Comercio y por la Ley de Firma Electrónica Avanzada. En la práctica hay niveles: desde firma simple con bitácora de quién firmó, cuándo y desde dónde, hasta e.firma del SAT y constancia de conservación NOM 151 cuando el caso lo exige.
El nivel que necesita tu trámite se define en el diagnóstico. No somos despacho legal: cuando el asunto lo amerita, lo revisamos junto con tu área jurídica. Más detalle en trámites digitales con firma electrónica.
Como trabajamos por etapas cerradas, lo que ya está construido queda funcionando y es tuyo, con su documentación. No hay entregables que solo sirvan si se completa todo el plan.
Sí. Puede ser una bolsa de horas para cambios chicos y soporte, o iteraciones mensuales si el sistema va a seguir creciendo. Se define al cierre del proyecto, cuando ya sabemos cómo se comporta en operación real.
No es lo nuestro. Nos dedicamos a sistemas de operación: lo que tu equipo usa para trabajar y lo que sostiene un proceso. Si lo que necesitas es un sitio de contenido o una tienda estándar te lo decimos de frente y, en muchos casos, te orientamos hacia quién sí.
La usamos donde cambia el resultado: asistentes que responden con tu documentación y citan la fuente, clasificación de solicitudes que entran, extracción de datos desde documentos y borradores de respuesta para tu equipo. Donde una regla simple resuelve mejor, ponemos la regla simple y te lo decimos. Detalle en agentes y asistentes de IA.
Media hora, sin costo, sin presentación de ventas
Con eso basta para saber si hay algo que valga la pena automatizar. Si lo que necesitas no es lo nuestro, te lo decimos en esa misma llamada y te orientamos hacia quién sí puede ayudarte.